lunes, mayo 19, 2008

Misión XV – De paso en el Paso


El primer paso, al igual que en el resto de misiones, es encontrar la base, en este caso no contábamos con instrucciones precisas por lo que pasamos al plan B, preguntar a los lugareños. Green Element y Purple Element, se internaron en un sitio típico: Mac Donalds, inquirieron a un caballero por la ubicación del Camino Real Hotel El Paso. Súbitamente de una mesa surgió una voz, se trataba de un tipo de aspecto mexicano, gorra de béisbol, camiseta de tirantes blanca, tatuajes de presidiario y por supuesto bigote, que devoraba una grasienta hamburguesa. Nos acercamos con curiosidad y vimos brillar sus ojos, debía de haber ingerido unas cuantas dosis de Licor Kidman. No acertábamos a entenderle por lo que le ofrecimos el mapa y empezó a hacer círculos con el dedo, preguntó por el lugar que buscábamos y le dijimos que era un hotel, cogió el papel y comenzó a mirarlo fijamente y repetir la dirección del mismo, como intentando memorizar… En ese momento recordamos escenas de Perdita Durango y de cómo se las gastan estos quates…, por lo que nos deshicimos de él rápidamente y salimos hacia el Cañonero para intentar preguntar en otra parte. Estando ya fuera del local, salió el señor del bigote, aún con la hamburguesa en la mano, diciendo que había terminado y que nos acompañaba hasta el hotel, cortésmente le informamos que no se preocupase que ya nos había indicado suficiente… Finalmente, preguntamos en la gasolinera del otro lado de la calle y el currela nos señalo con el dedo el edificio de enfrente, estábamos en casa.

Aparcamos a Cañonero, y subimos los bultos, una furgoneta del hotel nos acercó a la zona de marcha, la cual resulto ser una puta mierda, una carretera grande jalonada de sitios de comida basura y bares cerrados, era domingo. Nos decidimos por un sitio de comida mexicana con flores de plástico y unos empleados americo / mexicanos que no entendían bien el castellano de España.


Terminada la cena a base de fajitas, burritos, picante y cerveza Tecate, buscamos un bar. En él tomamos más Tecate y unos tequilas, pero aquella noche no iba a ser de juerga por lo que intentamos aprovisionarnos de birra y subirla a nuestra habitación en la planta 15. Una vez más llegamos tarde, esta vez por 7 minutos y nos quedamos sin líquido alimento, por lo pedimos un taxi que nos acercase al hotel. Apareció un vehículo con un señor orondo y una mujer igual de gruesa a su lado, que podría ser su woman o una mujer de moral distraída, por lo que el taxista podría ofrecer un servicio doble, carrera y c… no llegamos a descubrir la función de esta señora, pero en las ciudades fronterizas todo puede pasar. Por fin en el hotel, divisamos Ciudad Juárez y su cielito lindo…

Misión XIV – Wild Wild West!


La primera parte del día transcurrió con el mismo panorama, generosas arboledas, tupidos suelos verdes y ranchos a ambos lados de la carretera, en esta ocasión incluso pasamos por alguna vía secundaria, y paramos a desayunar donde John Wayne perdió las espuelas, un sitio lleno de lugareños donde nos atizamos unos huevos con pollo bien rebozado y salsa picante, acompañado con un par de tazas de café.

Continuamos quemando millas y de repente nos vimos inmersos en pleno Desierto, pequeñas mesetas en el horizonte, arbusto bajo, cactus y la inconfundible arena blanquecina, nos rodeaban mientras nos adentrábamos en él más y más. Nos sentíamos pequeños ante tanta inmensidad y un paraje tan impresionante, donde la única huella humana era la carretera que se hendía entre las paredes de las rocas que atravesaba. Ni asentamientos humanos, ni estaciones de servicio, solo el Desierto y nosotros. Decidimos hacer un alto en un camino al lado de la carretera y echamos a andar por la agrietada tierra, comprobando que también existe vida allí, acertamos a ver una serpiente en su cubículo que nos mostraba su lengua viperina de una manera poco amigable y un par de águilas que sobrevolaban nuestras cabezas.

Siguiendo el camino, nos dirigíamos a encontrarnos con el Río Grande, frontera natural con México, avanzando por la carretera a buen ritmo, tan buen ritmo que de repente unas sirenas comenzaron a ulular detrás nuestro y se acercaban rápidamente hacia la retaguardia de nuestro Cañonero, que iba disminuyendo su velocidad hasta estacionarse en el arcén. Allí estábamos los 4 elementos en el Cañonero, parados por la policía cerca de la frontera con México, las imágenes de las actuaciones de la policía americana pasaban por nuestras cabezas, ¿nos sacarían la pipa y nos harían salir lentamente del coche?

Del coche de policía se apeó un Senior State Trooper, de apellido Simms, unos 50 años, pelo castaño rapado al 1, placa y pistola, y grande muy grande. Se acercó a la ventanilla del conductor con mirada fija, voz firme y profunda mientras gesticulaba a Panete. Habíamos excedido el límite de velocidad en 3 millas, la historia se solucionó con un warning y el recordatorio de que debíamos ir más despacio. Despedimos del Sr. Simms sin más, buen chavalín er tío, al fin de todo.

Al momento, se hizo de noche y divisamos una gran extensión de luces naranjas, se trataba de El Paso y su espejo al otro lado del Río Grande, Ciudad Juárez.

domingo, mayo 18, 2008

Misión XIII – AgUSTIN

Dos soplos recibidos por Red Element y Green Element, uno con carácter culinario y otro con un cariz eminentemente festivo motivaron este desvío de ruta hacia Austin, ciudad universitaria y un paraíso de libertad y aire fresco en un estado tan conservador y tradicionalista como Tejas.


El local donde acudimos a cenar estaba algo retirado de la zona turística, por lo que tenía todo el ambiente de una auténtica barbacoa tejana. Bocadillos de carne al estilo barbacoa, patatas con cebolla, pepino, pimientos y distintos estilos de salsas, no contentos con esto, se pidió otra bandeja de carnes variadas.



La segunda fase transcurrió en la calle de marcha, la 6th. Misma calle, distinta ciudad, una avenida cortada por la policía que se convertía en un gran boulevard peatonal, jalonado por locales de todo pelo con la música a gran volumen y bandas en directo, esta gente sabe montarse la marcha a lo grande.



Luego de un paseo de reconocimiento, engrosamos la clientela de un bar donde pegaba duro una banda de rooooaackkk, tras un par de cervezas, y soportar estoicamente las idas y venidas de unas ninias mu monas y mu jóvenes que pululaban alrededor, abandonamos la sala en busca de más…



Buscando otro bá!, entonamos un BBRRRRR PÁÁÁÁ PÁÁÁÁ MNNNNNNÁÁÁÁ!! a un par de rubias, que sin ningún miedo ni vergüenza se acercaron a nosotros y nos invitaron a tomar una copa con ellas en un bareto, la cosa se enfrió cuando encontramos que había que esperar para entrar en el local, así que nos despedimos, nos gustan las rubias pero si son fresquitas y en botella mejor...


Proseguimos la búsqueda del roooooooaacck y enfilamos otra calle donde había gente con pintas raras (de cerveza no, de las otras), al final nos decidimos por un garito que estaba bastante potable pero que estaban cerrando, eso es lo malo que está mu bien montado pero a las 2 te hacen el FUEEEERAAA FUEEEERAAA FUUUEEEERAAA! y sin pañuelo.

Finalmente, empezó a llover y agarramos un taxi para volver al motel. Al día siguiente tocaba la segunda etapa de Tejas dirección El Paso / Ciudad Juárez, empezaba el Desierto…

Misión XII – A Tejas!


Limpitos y con los bártulos en el Cañonero, la misión emprendía camino desde New Orleans (Lousianna) a Tejas, el 2º estado más grande de los States (más grande que España) y tierra originaria del vaquero de Marlboro, de los Fritos, Fritos, Fritos!! Fritos de maaaaízz!!!, orgulloso hogar del presidente George W. Bush… a vé si no salimos a tiros… y de los más duros PANTERAAAA!!!!



El paisaje en esta ocasión cambió rápidamente, tras un buen rato de zonas pantanosas, ríos con grandes cauces y puentes, pasamos a extensas llanuras arboladas enmoquetadas en verde. Nos detuvimos en un par de ocasiones, ya en Tejas, una de ellas en un Denny’s, donde por un precio ligeramente superior a un Mc Donald’s, se obtenía un menú variado y en condiciones. Las camareras eran de estas pancetosas que rellenaban sin parar tu vaso gigante de Coca Cola y de café. La segunda ocasión en que nos detuvimos fue para una ceremonia iniciática, nos hicimos un Cowboys From Hell en Texas, canihos!!!


Sin más, reemprendimos la marcha hasta llegar a destino, un motel de carretera al más puro estilo My Name Is Earl en Austin (TX). Tras un breve receso, iniciamos la misión hacia la ciudad en busca de grasas y cervezas…